TRATAMIENTOS ESTÉTICOS No Quirúrgicos

Arrugas faciales

La toxina botulínica tipo A es en la actualidad el procedimiento no quirúrgico más realizado por cirujanos plásticos para quitar las arrugas del rostro. Permite disimular el paso del tiempo borrando las arrugas de la frente, el entrecejo, las patas de gallo o el cuello sin tener que someterse a una cirugía plástica convencional. Su aplicación es mediante micro inyecciones, indoloras, que se realizan en el consultorio. Es un procedimiento que no demanda más de 15 minutos, y luego de realizado se puede retomar a su actividad diaria, debido a que no deja ninguna marca en la piel. La toxina botulínica tipo A paraliza temporalmente los músculos, los resultados se

aprecian a los pocos días de inyectada, y sus efectos duran entre 4 y 6 meses, por lo que pasado ese periodo, debe inyectarse una nueva dosis. Actualmente existen en el mercado varias marcas de toxina botulínica tipo A, el más difundido es el BOTOX®, Dysport® y el Xeomin® (de origen alemán). Esta toxina se utiliza en estética para corregir y eliminar la sudoración excesiva (hiperhidrosis). La infiltración de botox es muy segura si es realizada por un cirujano plástico, ya que conoce perfectamente toda la anatomía de la cara. Esto le evitará al paciente complicaciones como la ptosis (caída) del párpado superior o diplopia (visión doble), como consecuencia de la inyección de los músculos no indicados.

Rellenos

Los materiales de relleno son utilizados con gran éxito para corregir las arrugas faciales, depresiones, secuelas de acné y pliegues (frente, entrecejo, surcos nasogenianos, arrugas del mentón, etc.). Se los utiliza para dar volumen a los labios finos. Existen diferentes sustancias y se seleccionan en base al área a tratar, y el tiempo de permanencia del mismo en el lugar. El material de relleno más utilizado en la actualidad es el

Ácido Hialurónico, un componente que está en nuestro organismo, por lo que es inocuo, no genera rechazo ni alergias. Se reabsorbe en promedio al año y medio por lo que es conveniente hacer pequeños retoques. Los productos varían en viscosidad y permanencia en el tiempo, por eso es fundamental que puede evaluar al paciente y así indicar que es lo mejor en cada caso.